Nunca falta la nube gris que se cruza en un día soleado. Nunca falta esa mala noticia que hace que las demás parezcan nada. Nunca faltan esas cosas que nos gustaría que no estuvieran, gente que nos hace mal, malas noticias, malos días, a fin de cuenta, esas cosas tóxicas que de cierta forma nos envenenan el día, la semana...
En fin, siempre están y estarán presentes. No hay como evitarlas, son parte de la vida, parte de la realidad. Son momentos que uno a veces cree que no habría que vivir, "por qué me pasa esto a mí?", es lo que muchas veces nos cuestionamos. Y sí, hay algunas de estas cosas que perfectamente podrían no estar, y sería maravilloso. Hay algunos que dicen que todo pasa por algo o mejor dicho para algo. Pero seamos sinceros, hay cosas que realmente no enseñan nada.
No podría decir que he vivido una vida de tragedias, más bien una vida bastante común. Pero he conocido personas que han tenido muchos de estos malos momentos y lo que hace falta para sobrellevarlos, tanto los más terribles, como los más simples, es tener a tu lado gente buena, positiva, que te impulsen a salir de ese pequeño agujero, de esa pequeña trinchera en a que te has quedado por culpa de tu problema. Gente que te ayude a salir. Y cierto es que no es necesario que haya alguien a tu lado todo el tiempo, hay personas que se sienten a la distancia, ese tipo de personas que piensas en ella y de cierta forma alivia un poco tu carga.
Me quedaría grande decir, que soy buena para ayudar en esas cosas, pero hay algo en mi que me llama a eso. Siempre me ha pasado, que me conecto mucho con las emociones de la gente cercana a mi. He logrado darme cuenta de que he podido entrenar una capacidad muy útil, que sirve en algunos de estos casos, para "transmutar" (por decirlo de alguna forma) esa energía que dejan los malos momentos, transformar esas emociones, pensando las cosas de manera lógica, viendo pros y contras, a fin de cuentas ayudar a quien está envuelto en su torbellino de problemas a mirarlo un poco desde fuera. Quizás esas pruebas de inteligencias múltiples tenían razón y sí tengo habilidaddes interpersonales bastante buenas... En fin, lo que cuenta es lo que a quienes "haya ayudado" les sirva.
Me resulta natural hacerlo, y es que me es muy fácil encariñarme con las personas y preocuparme por su bienestar... Aunque depende, no es con todo el mundo, son ciertos tipos de persona, independiente si la conozco o no, los que me motivan esas ganas desinteresadas de preocuparme por su bienestar, acompañarlos, darles cariño a veces incluso protección.
Me alegra pensar que de vez en cuando esto pueda ser útil, me llena, me hace sentir que de alguna otra forma mi existencia es útil para alguien más, quienquiera que sea.
De alguna forma, esos problemas que nublan el día y la mente, desaparecen.
Me gusta pensar que por cada cosa mala que sucede, hay una buena detrás, de hecho, varias. (También se puede pensar al revés, pero sería bastante deprimente).
Como lo he escrito antes, he aprendido (y sigo aprendiendo) a ver la vida con otro cristal, en que las cosas buenas no tienen por qué ser pocas ni a cambio de un gran sacrificio, que a veces tan sólo hay que recibirlas, que llegan solas. En cierta forma tampoco es tan a cambio de nada, porque si esperas cosas buenas, no puedes entregarle al mundo cosas malas. Es como una suerte de karma. A fin de cuentas todo está en equilibrio.
Quizás esas cosas que escribo aquí no tengan ningún peso, porque son simples pensamientos y formas de ver la vida que yo aplico. Pero me basta con escribirlas, porque me recuerdan lo que soy. Y si en algún punto alguien está de acuerdo conmigo, o le cambia un poco su percepción de las cosas el leer este acúmulo de frases, me doy más que por pagada. Finalmente, para qué es esta vida si no es para dar y compartir lo bueno de la vida misma.
Gracias por leerme, que tengas una linda semana :)