lunes, 8 de septiembre de 2014

No olvides soñar

¿Por qué dejar de creer en los sueños?

Todos hemos tenido algún sueño en la vida, a veces cambia, se cumple o simplemente nunca aflora. Pero siempre hay un sueño pendiente de realizar dentro de nosotros.
En algún punto perdemos la capacidad para dejarnos llevar por esa voz interna que nos dice que todo es posible, aún contra la lógica. Dicen que es parte de madurar el ver las cosas por su propio sentido y no pensar en cosas absurdas, en que los imposibles pueden lograrse. Pero ¿Hay realmente tantas cosas imposibles? Hay cosas que nunca serán, como vivir la vida de alguien más, disfrutar momentos con personas que ya no están a nuestro lado, eso está claro. Sin embargo, sobre utilizamos el término imposible. Puede que las cosas o nuestros planes no sean tan fáciles como lo ideamos, o que sepamos desde el principio que será complicado realizarlos, pero no son imposibles.
Se pierde esa magia de creer en que las cosas van más allá de un análisis lógico matemático, de las probabilidades de que pase algo, esa llama que enciende nuestras mentes cuando somos niños y que en algunos se apaga y se guarda en una caja para no salir más.
Hay cosas que son más pragmáticas, que requieren ser miradas desde dentro de un cubo para ser hechas, pero vivir la vida de esa manera, sin la capacidad de soñar algo, por muy descabellado que sea, nos hace perder el niño que llevamos dentro, el que confía a ciegas en lo que le depara el destino, que no es calculador ni tiene todo dentro de un plan perfecto.

El que sueña, le da alas a su pensamiento, sus ideas son libres y pueden alcanzar lugares inesperados. A veces sólo con soñar algo y darte el ánimo necesario para convencerte de que tu meta no es imposible, basta para ser feliz y seguir adelante. Nunca te rindas, no dejes de luchar por lo que quieres. Y nunca dejes de soñar. No pierdas al niño que llevas dentro.

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