Puedes pedirme que guarde silencio, o que diga a gritos que te quiero.
Puedo amarte por siempre, mientras ese siempre se mantenga en mi mente. Podrían ser años, meses, incluso días. Prefiero decirte: te quiero hoy y mañana también planeo hacerlo.
Puedo prometerte simplemente el único segundo que sé que viviré, el presente. No puedo prometerte amarte la vida entera, es tan etéreo el amor como el tiempo mismo y de todos modos, de ninguno soy dueña.
Puedo quererte de la forma más pura y al mismo tiempo detestar tu presencia. Es una ambivalencia que me he acostumbrado a llevar. No sé si mañana te querré, pero si así es o bien no, recuérdame volver a leer estas líneas al día siguiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario