martes, 12 de agosto de 2014

Aprender de lo nuevo

Muchas veces hay cosas nuevas en el camino. Muchas otras están las que conocemos, pero que se nos presentan de una forma distinta.
Cada vez que las afrontamos estamos aprendiendo, observando, moviéndonos en un algo novedoso y diferente a lo que ya conocemos. A fin de cuentas, cada día, cada experiencia, cada persona que conocemos es un mundo nuevo y abierto a las probabilidades de encontrar lo que sea en el camino. Cierto es, que hay cosas a las que se nos enseña como reaccionar antes de conocerlas... Pero a fin de cuentas, no hay algo que podamos saber a ciencia cierta cómo es, qué es, hasta que lo experimentamos. Además, nadie te puede enseñar a vivir, son sólo consejos y atajos.
Hay que partir por la premisa de que: No podemos ser concientes de nuestro ser si no nos experimentamos como un ser independiente del resto. Llámese resto a todo lo demás que no soy yo. Y con esto de base, no podemos ser concientes en un 100% de algo que no hemos experimentado como un algo nuevo, único e independiente del resto. En conclusión no hay fórmulas para enfrentar la vida, no hay protocolos para enfrentar las situaciones, no hay manuales para enfrentar a las personas. Nadie te da instrucciones para vivir.

Sólo contamos con aquello que nos dice como actuar frente a algo nuevo. Dependiendo de qué es lo que nos motive, es en general el comportamiento que tomaremos frente a la situación nueva. Cómo va a ser este nuevo año de universidad? cómo será esta nueva persona que estoy conociendo? Muchas veces le tememos a lo desconocido, y hacemos lo posible por adaptar esta nueva situación a uno de nuestros esquemas pre-hechos, una suerte de nuestros manuales sobre "cómo... conocer gente nueva", que hemos ido forjando con experiencias anteriores. Y es obvio, es la naturaleza del ser humano. Pero qué pasó en el momento en que no teníamos experiencias
anteriores? En el momento primero en que nos enfrentamos a un otro a una escena nueva, que jamás habíamos vivido, cuando enfrentamos el mundo en la ignorancia absoluta? Enfrentamos las cosas con el sentido común, si es que lo tenemos (ja), y vamos elaborando el mapa paso a paso, desde cero. Sin ideas pre-fabricadas, sin prejuicios sobre un algo, sin expectativas (si no sabes
qué es, no puedes imaginar cómo es)
Te imaginas si siempre fuese así? si enfrentáramos cada situación con una visión clara, sin respuestas pre-hechas, simplemente enfrentarse a lo desconocido. No te ataría nada de lo que has vivido en la experiencia de tu vida, para experimentar este algo nuevo.
Curiosamente sería interesante y a la vez imposible. Vivimos de nuestra experiencia, nos hace lo que somos. Cada cosa que hemos vivido forma una parte de lo que somos, como una pieza a un rompecabezas. De algún modo las cosas se acomodan para hacernos un "yo" y en cierta forma esta renuncia a enfocar las nuevas experiencias, comparándolas con las viejas, nos hace enfrentarnos a las cosas como un alguien que no somos. Cómo ser lo que no se es?
Finalmente, en parte, nuestra existencia material tiene algún sentido, experimentar la vida y a las personas, Qué sería del alma sin una materia a la cual impregnar? Puede la energía por si sola experimentarse a si misma?
Es más dífícil conocer a un otro y experimentarlo como una persona tan distinta a mí, si no me auto experimento a mi y no vivo, ni aprendo, ni adquiero experiencia sobre mi propia existencia.
Podría reflejarse en una frase tan simple y burda como: Para querer a los demás, primero quiérete a ti mismo.
... Para vivir a los demás, primero vívete a ti mismo.

Nunca olvides disfrutar de las pequeñas cosas, pueden ser las más grandes experiencias. Hasta de lo/los más pequeño/s se puede aprender.

No hay comentarios:

Publicar un comentario