domingo, 26 de octubre de 2014

¿A qué le temes?

¿Qué pasa cuando le temes a tus propios temores más de lo que deberías?
Está claro que tenemos nuestros propios miedos basados en experiencias pasadas o nuestro sentido común, que nos protegen de cometer nuevamente el mismo error, o simplemente de cometerlo por primera vez cuando intentamos algo desconocido. Pero, en qué punto esos temores se vuelven absurdos y terminan cegándonos y limitando nuestro quehacer, quitándonos libertad.
Siempre me he preguntado cuántas cosas habré dejado de hacer por temer, y cuantas veces me he caído por dejarme llevar. Cómo saber si esos temores son mero terror a lo nuevo o son un presentimiento, antes de lanzarse de cabeza al problema. Cómo saber cuando hacer y cuando esperar, cuando decir y cuando callar...
La sabiduría debería guiar esos dilemas, para llegar a un buen fin. Pero qué sabiduría podría tener yo, que no conozco más que mi propia vida?
A fin de cuentas sólo con eso contamos todos. Nadie verá las cosas como nosotros las vemos en nuestro contexto y en realidad, no le debemos explicaciones más que a nuestra propia conciencia.
Hay que recordar que los miedos que tenemos, han sido puestos en nuestra cabeza, por lo que nos han enseñado, o por lo que queremos creer. Cada uno es dueño de conservarlos, quitarlos o reciclarlos de vez en cuando.
Escucha la voz de la cordura en tu cabeza, pero no dejes que los miedos te aten y te impidan tocar lo desconocido. De vez en cuando un poco de locura es necesaria.

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