Te extrañaba...
Te he dejado bastante botado estos días... Lamentablemente el tiempo es escaso y los quehaceres parecen infinitos.
Afortunadamente, recordé que te tengo, que puedo escribirte cada vez que quiera. Que aunque indiferente, eres el lugar en el que muchos de mis pensamientos, miedos y alegrías se ocultan. Que aunque no lo quiera, eres parte de mí.
Recordé que soy yo, que puedo volver a ser como soy, con mis charlas eternas en cientos de palabras hiladas en párrafos o bien sueltas y desordenadas. Esa parte quizás desatrosa de mí que amo y que comparto contigo.
Espero no dejar de escribirte otra vez. Volveré cada día a alimentar a los peces, lo prometo.
Pam.
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