martes, 30 de septiembre de 2014

Compartir la soledad

Es interesante lo agradable que es pasar un tiempo a solas de vez en cuando. Desconectarse de lo que los demás dicen, de lo que sucede alrededor, del contexto en el que vivimos día a día y simplemente hacer lo que nos plazca. Ser y hacer lo que queremos hacer, disfrutando de ese momento alejado del resto.
Pese a lo negativo que se piense cuando se ve a alguien solo sentado en un lugar, por ejemplo, ("oh! pobrecillo, está solo, iré a hacerle compañía") resulta imprescindible pensar que quizás esa persona disfruta de su soledad y que en realidad al acercarnos, más que acompañarlo en su "triste" soledad, simplemente arruinaremos su momento a solas. Eso es culpa de la absurda idea de que la soledad es algo malo... Claro está que no siempre lo es.
Curiosamente, he descubierto que hay quienes con quienes puedes compartir esa libertad que tiene la soledad... Me explico, no estás solo propiamente tal, ya que hay alguien a tu lado, pero no interfiere en lo que tú haces, sino que es parte de aquel pequeño paisaje agradable que te armas en el momento. Son aquellas personas con las que puedes compartir la soledad de tus pensamientos, de tus quehaceres, en silencio, sin incomodidad, ni un alguien que sobre. Simplemente está allí acompañándote y a la vez tiene una presencia tan etérea que no "interfiere" con tu soledad, sino que le agrega cierta magia al momento, sin invadirte.
Hasta el momento, he encontrado una sola persona con la que he podido compartir esos momentos. De hecho, él mismo me inculcó esta idea de compartir la soledad, que al principio me sonó tan rara como al que está leyendo esto podría sonarle, pero con el tiempo me di cuenta de que era cierto y que era posible.

Me pregunto cuantas personas han pasado por esto de compartir su soledad...

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