Me veo, y me reconozco YO; sin embargo no soy la misma de antes, he cambiado, he aprendido, he escuchado y he aplicado. Gracias a eso puedo vivir cosas que quizás antes no hubiesen pasado por mi vida... como tú.
...Sabes? A veces me gustaría ahogarme en esa mirada tuya, perderme en ella.
Aún no logro explicarme qué es lo que tienes que tan sólo con observarme fijamente, puedes darme vuelta el mundo, hacerme sentir mariposas en el estómago, hacer a mi corazón correr a mil latidos por minuto, sentirme rebosante de felicidad, y tan sólo querer sonreirle al mundo porque es el mejor momento del día; y a la vez me serenas, como si me aliviaras el alma, me haces olvidar por un segundo cada cosa que pueda parecer un problema en mi vida y simplemente respirar esto que me llena y me sale por los poros, a través de mis dedos y las teclas que corren veloces para formar palabras que algún día leerás o leeré para ti.
Y no sólo tu mirada tiene ese extraño magnetismo para mi...
Son cosas que tendrás que ir descubriendo con el tiempo... de todos modos.. tenemos tiempo de sobra...
domingo, 23 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
Si me preguntas por qué...
Porque hay tantas cosas que me aterran.
Porque hay tantas cosas que me hacen dudar.
Porque hay tantas culpas.
Porque hay tantos hermosos momentos.
Porque la vida continúa.
Porque quedo atrapada en los instantes.
Porque a veces mi mente no piensa.
Porque otras veces pienso demasiado.
Porque a veces quisiera tan sólo irme y dejarlo todo.
Porque a veces creo que este es el único lugar en el mundo en que debería estar.
Porque siento miedo.
Porque también puedo sentir amor.
Porque soy feliz.
Porque respiramos a la vez.
Porque no hay amor sin odio.
Porque no hay buenos momentos sin malos con los cuales compararlos.
Porque no hay peor y a la vez mejor don, que el no saber qué sucedería si hubiésemos tomado el otro camino.
Porque me serenas.
Porque me estremeces.
Porque me pierdo en esa mirada.
Porque a veces quiero.
Porque a veces no quiero.
Porque todo me da vueltas.
Porque me ahogo en un vaso de agua.
Porque no puedo dejar de pensar.
Porque no he pensado tanto.
Porque simplemente mi vida es distinta.
Porque soy presa de la ambivalencia.
Porque intento objetivar todo.
Porque tengo la certeza de que todo es subjetivo.
Porque me recuerdas que estoy viva.
Porque sin querer a veces olvido las cosas importantes.
Porque recuerdo cosas innecesarias.
Porque pienso que las cosas eran más fáciles antes.
Porque pienso que las cosas son más hermosas ahora.
Porque me siento diferente.
Porque he cambiado.
Porque he aprendido.
Porque he querido llorar con todas mis fuerzas.
Porque le pertenezco al resto.
Porque no le pertenezco al resto.
Porque puedo ser algo y a la vez no serlo.
Porque puedo tener lo que quiero.
Porque puedo querer lo que tengo.
Porque puedo no querer lo que tengo.
Porque me siento segura en ti.
Porque contigo mi piso es de agua y el techo es de vidrio.
Porque olvidas quien soy.
Porque olvidas quien no soy.
Porque me enseñas.
Porque aprendemos juntos.
Porque el camino es largo.
Porque el camino es corto.
Porque el camino es más ameno a tu lado.
Porque es bueno conversar.
Porque es maravilloso caminar en silencio.
Porque puedo tocarte y sentirte conmigo.
Porque puedo sentirte sin tocarte.
Porque me inspiras.
Porque me quieres.
Porque me dejas de querer.
Porque me analizas.
Porque te analizo.
Porque nos miramos.
Porque nos ignoramos.
Porque hay secretos.
Porque hay verdades.
Porque todo existe tal como es.
Porque quisiera hacer muchas cosas y a la vez ninguna.
Porque soy vanidosa.
Porque soy sencilla.
Porque soy amable.
Porque soy odiosa.
Porque soy sensible.
Porque puedo ser fuerte.
Porque puedo ser celosa.
Porque soy comprensiva.
Porque soy capaz de ver mis errores.
Porque esto es nuevo.
Porque le temo a lo nuevo.
Porque soy curiosa.
Porque soy influenciable.
Porque me equivoco.
Porque no sigo mis propios consejos.
Porque me gusta escribir.
Porque me gusta dibujar.
Porque soy una idealista.
Porque soy una soñadora.
Porque nunca tendré todo lo que quiero.
Porque nunca voy a querer todo lo que necesite.
Porque me cuesta pedir ayuda.
Porque puedo ser orgullosa.
Porque he podido cambiar esta vara rígida por una espiga.
Porque le temo a este cambio.
Porque la libertad también ata.
Porque las cosas establecidas pueden ser libres.
Porque las cosas son como las hacemos.
Porque el vivir en base a experiencias del pasado a veces no sirve.
Porque he conocido personas maravillosas.
Porque puedo entregar mi amor fácilmente.
Porque soy vulnerable.
Porque no me gusta serlo.
Porque soy así.
Porque simplemente en momentos como este me dedico a escribir.
Porque algún día lo leerás.
Porque algún día lo entenderás...
Porque hay tantas cosas que me hacen dudar.
Porque hay tantas culpas.
Porque hay tantos hermosos momentos.
Porque la vida continúa.
Porque quedo atrapada en los instantes.
Porque a veces mi mente no piensa.
Porque otras veces pienso demasiado.
Porque a veces quisiera tan sólo irme y dejarlo todo.
Porque a veces creo que este es el único lugar en el mundo en que debería estar.
Porque siento miedo.
Porque también puedo sentir amor.
Porque soy feliz.
Porque respiramos a la vez.
Porque no hay amor sin odio.
Porque no hay buenos momentos sin malos con los cuales compararlos.
Porque no hay peor y a la vez mejor don, que el no saber qué sucedería si hubiésemos tomado el otro camino.
Porque me serenas.
Porque me estremeces.
Porque me pierdo en esa mirada.
Porque a veces quiero.
Porque a veces no quiero.
Porque todo me da vueltas.
Porque me ahogo en un vaso de agua.
Porque no puedo dejar de pensar.
Porque no he pensado tanto.
Porque simplemente mi vida es distinta.
Porque soy presa de la ambivalencia.
Porque intento objetivar todo.
Porque tengo la certeza de que todo es subjetivo.
Porque me recuerdas que estoy viva.
Porque sin querer a veces olvido las cosas importantes.
Porque recuerdo cosas innecesarias.
Porque pienso que las cosas eran más fáciles antes.
Porque pienso que las cosas son más hermosas ahora.
Porque me siento diferente.
Porque he cambiado.
Porque he aprendido.
Porque he querido llorar con todas mis fuerzas.
Porque le pertenezco al resto.
Porque no le pertenezco al resto.
Porque puedo ser algo y a la vez no serlo.
Porque puedo tener lo que quiero.
Porque puedo querer lo que tengo.
Porque puedo no querer lo que tengo.
Porque me siento segura en ti.
Porque contigo mi piso es de agua y el techo es de vidrio.
Porque olvidas quien soy.
Porque olvidas quien no soy.
Porque me enseñas.
Porque aprendemos juntos.
Porque el camino es largo.
Porque el camino es corto.
Porque el camino es más ameno a tu lado.
Porque es bueno conversar.
Porque es maravilloso caminar en silencio.
Porque puedo tocarte y sentirte conmigo.
Porque puedo sentirte sin tocarte.
Porque me inspiras.
Porque me quieres.
Porque me dejas de querer.
Porque me analizas.
Porque te analizo.
Porque nos miramos.
Porque nos ignoramos.
Porque hay secretos.
Porque hay verdades.
Porque todo existe tal como es.
Porque quisiera hacer muchas cosas y a la vez ninguna.
Porque soy vanidosa.
Porque soy sencilla.
Porque soy amable.
Porque soy odiosa.
Porque soy sensible.
Porque puedo ser fuerte.
Porque puedo ser celosa.
Porque soy comprensiva.
Porque soy capaz de ver mis errores.
Porque esto es nuevo.
Porque le temo a lo nuevo.
Porque soy curiosa.
Porque soy influenciable.
Porque me equivoco.
Porque no sigo mis propios consejos.
Porque me gusta escribir.
Porque me gusta dibujar.
Porque soy una idealista.
Porque soy una soñadora.
Porque nunca tendré todo lo que quiero.
Porque nunca voy a querer todo lo que necesite.
Porque me cuesta pedir ayuda.
Porque puedo ser orgullosa.
Porque he podido cambiar esta vara rígida por una espiga.
Porque le temo a este cambio.
Porque la libertad también ata.
Porque las cosas establecidas pueden ser libres.
Porque las cosas son como las hacemos.
Porque el vivir en base a experiencias del pasado a veces no sirve.
Porque he conocido personas maravillosas.
Porque puedo entregar mi amor fácilmente.
Porque soy vulnerable.
Porque no me gusta serlo.
Porque soy así.
Porque simplemente en momentos como este me dedico a escribir.
Porque algún día lo leerás.
Porque algún día lo entenderás...
viernes, 7 de octubre de 2011
La vida entre raíces, ramas y hojas
Podríamos ser árboles, pensé al fin un día... Seriamos espectadores de las vidas de cientos y cientos de otras almas que van y vienen, que se sientan a nuestra sombra a descansar, a observar en un instante lo eterno de la vida, a compartir un beso, una vida, tan sólo un rato...
Tendríamos cientos de hojas cada primavera que con el tiempo se irán tornando de distintos colores y caerán viajando presas de una corriente de viento a donde quiera que sea, desde el inmediato suelo que jamás soñaron conocer de cerca, hasta un extraño lugar más allá de los dominios de mi propia vista. Se posarían en las cosas, en las plantas, en los animales, en las personas, sería como ponerles una mano en el hombro y decirles: no estás sólo en este mundo. Esparciría una temporal y sutil huella de mí más allá de donde mi raíz me lo permite.
... Pero me aterran las cosas que observaría, son tantos los años, tantas cosas que pueden ser vistas buenas y malas... lo más triste serían esas hermosas historias que nunca veré completas, cuando esos jóvenes de alejan caminando de la mano por la calle, ¿Qué será de sus vidas después?; cuando las aves que se posan en mis ramas y luego vuelan hacia cielos infinitos ¿Qué será de ellas?. No hay más remedio que verlas de este modo, no puedo moverme, veo las cosas sólo como puedo verlas...A no ser que alguien quiera contármelas... Y aunque la mayoría de las personas no habla con nosotros los árboles, confío en que al menos una vez durante mi larga vida se acercará nuevamente esa dulce niña a abrazarme con el cariño que abrazaría a su mascota y me diga estrechando mi tronco: No he olvidado que estas vivo, puedo sentirlo - con una dulce sonrisa en el rostro.
Tendríamos cientos de hojas cada primavera que con el tiempo se irán tornando de distintos colores y caerán viajando presas de una corriente de viento a donde quiera que sea, desde el inmediato suelo que jamás soñaron conocer de cerca, hasta un extraño lugar más allá de los dominios de mi propia vista. Se posarían en las cosas, en las plantas, en los animales, en las personas, sería como ponerles una mano en el hombro y decirles: no estás sólo en este mundo. Esparciría una temporal y sutil huella de mí más allá de donde mi raíz me lo permite.
... Pero me aterran las cosas que observaría, son tantos los años, tantas cosas que pueden ser vistas buenas y malas... lo más triste serían esas hermosas historias que nunca veré completas, cuando esos jóvenes de alejan caminando de la mano por la calle, ¿Qué será de sus vidas después?; cuando las aves que se posan en mis ramas y luego vuelan hacia cielos infinitos ¿Qué será de ellas?. No hay más remedio que verlas de este modo, no puedo moverme, veo las cosas sólo como puedo verlas...A no ser que alguien quiera contármelas... Y aunque la mayoría de las personas no habla con nosotros los árboles, confío en que al menos una vez durante mi larga vida se acercará nuevamente esa dulce niña a abrazarme con el cariño que abrazaría a su mascota y me diga estrechando mi tronco: No he olvidado que estas vivo, puedo sentirlo - con una dulce sonrisa en el rostro.
jueves, 6 de octubre de 2011
Con los ojos cerrados
Como si las palabras no tuviesen más significado que la rígida definición de un diccionario
Si tus palabras fueran brisa... las siento, las escucho, las respiro y las siento dentro de mi. Es una lastima que algunas no toquen mi rostro y las olvide sin querer, esta fragilidad de memoria... qué más quisiera yo que guardar cada una de esas ondas que esparces por el aire cuando me miras fijamente y tu mirada me quema. Qué más quisiera yo que poder sentirte junto a mi así, cada día, de vez en cuando, o el último segundo de cada día. Y es que hay pocas cosas tan hermosas como eso, como esto, como la vida misma.
Aunque pensándolo bien, sólo necesito cerrar los ojos y ya puedo estar en ese aquí y ese ahora, como si lo hubiese dibujado. Puedo verte y sentirte sin verte.
Sólo te pido una cosa, despiértame cuando te vayas.
Si tus palabras fueran brisa... las siento, las escucho, las respiro y las siento dentro de mi. Es una lastima que algunas no toquen mi rostro y las olvide sin querer, esta fragilidad de memoria... qué más quisiera yo que guardar cada una de esas ondas que esparces por el aire cuando me miras fijamente y tu mirada me quema. Qué más quisiera yo que poder sentirte junto a mi así, cada día, de vez en cuando, o el último segundo de cada día. Y es que hay pocas cosas tan hermosas como eso, como esto, como la vida misma.
Aunque pensándolo bien, sólo necesito cerrar los ojos y ya puedo estar en ese aquí y ese ahora, como si lo hubiese dibujado. Puedo verte y sentirte sin verte.
Sólo te pido una cosa, despiértame cuando te vayas.
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