jueves, 9 de octubre de 2014

Recuerdos que nunca se olvidan

Y con el tiempo aprendí a conocerte, a conocer cada centrímetro de tu piel, a recordar el lugar en que iba cada lunar, a recordar esas cosas que odias que haga y que las hago de todos modos sólo para irritarte. Aprendí a saber cuando tus palabras decían una cosa, pero tus ojos me miraban vociferando lo contrario. Aprendí que la amistad puede convertirse en eso tan hermoso que compartimos. Aprendí a quererte tal cual y como eras, tan desarreglado y a la vez tan estructurado. Aprendí que el instante es el alma de la felicidad. Aprendí a recordar el valor de las cosas simples y pequeñas. Creo que aprendí todo aquello que te esmeraste en enseñarme.
Aprendí que hay pocas cosas en la vida que extrañe tanto, aunque de vez en cuando, como tenerte a mi lado y sentir esa felicidad tan mágica y tan viva.

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