martes, 30 de septiembre de 2014

Compartir la soledad

Es interesante lo agradable que es pasar un tiempo a solas de vez en cuando. Desconectarse de lo que los demás dicen, de lo que sucede alrededor, del contexto en el que vivimos día a día y simplemente hacer lo que nos plazca. Ser y hacer lo que queremos hacer, disfrutando de ese momento alejado del resto.
Pese a lo negativo que se piense cuando se ve a alguien solo sentado en un lugar, por ejemplo, ("oh! pobrecillo, está solo, iré a hacerle compañía") resulta imprescindible pensar que quizás esa persona disfruta de su soledad y que en realidad al acercarnos, más que acompañarlo en su "triste" soledad, simplemente arruinaremos su momento a solas. Eso es culpa de la absurda idea de que la soledad es algo malo... Claro está que no siempre lo es.
Curiosamente, he descubierto que hay quienes con quienes puedes compartir esa libertad que tiene la soledad... Me explico, no estás solo propiamente tal, ya que hay alguien a tu lado, pero no interfiere en lo que tú haces, sino que es parte de aquel pequeño paisaje agradable que te armas en el momento. Son aquellas personas con las que puedes compartir la soledad de tus pensamientos, de tus quehaceres, en silencio, sin incomodidad, ni un alguien que sobre. Simplemente está allí acompañándote y a la vez tiene una presencia tan etérea que no "interfiere" con tu soledad, sino que le agrega cierta magia al momento, sin invadirte.
Hasta el momento, he encontrado una sola persona con la que he podido compartir esos momentos. De hecho, él mismo me inculcó esta idea de compartir la soledad, que al principio me sonó tan rara como al que está leyendo esto podría sonarle, pero con el tiempo me di cuenta de que era cierto y que era posible.

Me pregunto cuantas personas han pasado por esto de compartir su soledad...

jueves, 25 de septiembre de 2014

Mi propia playlist

Otra vez escribo en base a algo que vi en una película. Una simple frase de "Como si fuera la primera vez" o "50 first dates" que me llegó mucho...

"- Descubrí que sólo canta los días que te ve." Le dice el padre de la chica al tipo que la busca todos los días para convencerla nuevamente de que conoció a alguien especial.

Y eso me hizo pensar que, como mucha gente y al igual que esta chica, canto cuando estoy feliz (o cuanto quiero estarlo). Y hay muchas cosas que me hacen cantar... cosas cotidianas, personas, cosas que me dicen, actitudes, el simple hecho de conversar con algunas personas o verlas unos fugaces segundos, me arreglan el día y me voy feliz camino a casa/universidad/hospital, cantando mentalmente o derechamente en voz alta.
Últimamente he cantado bastante, de hecho me he propuesto aprenderme un par de canciones que me gustan y que he tenido en mente hace unas semanas. Incluso he hecho el ejercicio de grabar algunos audios, escucharlos y re grabarlos para ir avanzando y puliendo esto que tanto me gusta hacer :)
Y bueno, mi felicidad actual va en que las cosas han ido de muy buena forma tanto en lo académico y lo personal. Estoy en un estado muy rico y eso además ayuda a reforzar una de mis más grandes ideas con respecto a la vida: disfrutar de las cosas simples, del valor de las pequeñas cosas.
Puede sonar tonto para alguien o quizás muy happy mi forma de ver las cosas, pero definitivamente si se aplica, las cosas mejoran considerablemente... De algún modo todo lo que era problema se vuelve más simple, y lo que era normal toma un tinte más especial, más mágico. Y de pronto te ves más feliz que antes.
La verdad es re fácil mantenerme contenta en la vida cotidiana, intento ser simple y la mayoría de las veces lo logro y por lo mismo agradezco mucho esas pequeñas y maravillosas palabras, personas y situaciones que se dan a lo largo del día. Un par de palabras me pueden alegrar el día.
Cada día es una nueva oportunidad.
Cada día hay un nuevo motivo que te puede hacer cantar.

He cantado toda la tarde de hoy :)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Mandarinas

Hace tiempo que no me llegaba tanto una película. Por alguna razón la encontré en la tv. Era el momento de verla.
"Eterno resplandor de una mente sin recuerdos"
No haré una crítica de la película, no es lo mío. Lo que quiero rescatar de ella, son las ideas que aparecen, que me recuerdan cosas que yo también he pensado y que pretendo incluír en mi vida, en mis ideales, en esto que creo aquí, cada vez que escribo.
"Creo que si existe una cualidad realmente seductora en Clementine es que su personalidad promete sacarte de tu mediocre vida mundana, no sé, es como subirte en un increíble meteorito ardiente que te llevará hasta otro mundo, un mundo donde todo es emocionante..." - Esta es una de las frases que me llamó la atención. Siempre he querido ser o encotrarme con alguien así, creo que una parte de mí es lo suficientemente loca e impulsiva para verme un poco reflejada en Clem. Esos momentos en que las cosas por malas que sean o por lo comunes que sean, puden transformarse en algo genial. Mutar lo mundano a lo fantástico. Es algo que pretendo hacer en el día a día, es parte de lo que pretendo establecer como mi felicidad. No sé que tanto lo logre, ni creo que nadie me vea como Joel ve a Clem, pero me agrada bastante sentirme identificada con este simple texto que a la vez me significa tanto.

Otra cosa que me llama la atención, es el mensaje final de la película, la última escena, en que ya saben lo que dijeron sobre el otro en su relación pasada, cuando estaban cansados uno del otro, todos sus defectos, verter en un audio todo lo que odian del otro y que de pronto, sin conocerse, escuchen esas palabras del otro, de los defectos que no conocen... Y que aunque saben que las cosas probablemente sean así en el futuro, que se incriminarán las mismas cosas, que posiblemente se odien... "y qué?..." Aún a pesar de todo aquello deciden arriesgarse y vivir y disfrutar todo lo que pueden vivir juntos.
Eso se asemeja a algunas cosas que he escrito aquí... El atreverse a probar algo nuevo, saltar de vez en cuando al vacío, por qué no atreverse a soñar...

En fin, fue muy inspirador verla, recordé mis ideas, mis más profundas reflexiones, recordé que está este lugar, que esa simple y a la vez tan excelente película reflejaba todas esas cosas que creo.
Simplemente, soy feliz. Estoy precisamente donde quiero estar.

Namaste.

lunes, 8 de septiembre de 2014

No olvides soñar

¿Por qué dejar de creer en los sueños?

Todos hemos tenido algún sueño en la vida, a veces cambia, se cumple o simplemente nunca aflora. Pero siempre hay un sueño pendiente de realizar dentro de nosotros.
En algún punto perdemos la capacidad para dejarnos llevar por esa voz interna que nos dice que todo es posible, aún contra la lógica. Dicen que es parte de madurar el ver las cosas por su propio sentido y no pensar en cosas absurdas, en que los imposibles pueden lograrse. Pero ¿Hay realmente tantas cosas imposibles? Hay cosas que nunca serán, como vivir la vida de alguien más, disfrutar momentos con personas que ya no están a nuestro lado, eso está claro. Sin embargo, sobre utilizamos el término imposible. Puede que las cosas o nuestros planes no sean tan fáciles como lo ideamos, o que sepamos desde el principio que será complicado realizarlos, pero no son imposibles.
Se pierde esa magia de creer en que las cosas van más allá de un análisis lógico matemático, de las probabilidades de que pase algo, esa llama que enciende nuestras mentes cuando somos niños y que en algunos se apaga y se guarda en una caja para no salir más.
Hay cosas que son más pragmáticas, que requieren ser miradas desde dentro de un cubo para ser hechas, pero vivir la vida de esa manera, sin la capacidad de soñar algo, por muy descabellado que sea, nos hace perder el niño que llevamos dentro, el que confía a ciegas en lo que le depara el destino, que no es calculador ni tiene todo dentro de un plan perfecto.

El que sueña, le da alas a su pensamiento, sus ideas son libres y pueden alcanzar lugares inesperados. A veces sólo con soñar algo y darte el ánimo necesario para convencerte de que tu meta no es imposible, basta para ser feliz y seguir adelante. Nunca te rindas, no dejes de luchar por lo que quieres. Y nunca dejes de soñar. No pierdas al niño que llevas dentro.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Escucharse

¿Qué tan seguido escuchamos nuestros propios consejos?
Es habitual que demos sugerencias a las personas cuando ellos vienen en busca de alguna opinión u orientación sobre algo que las aqueja y, en general con nuestra mejor intención damos un consejo que la mayoría de las veces tiende a ser un análisis lógico de las cosas, de la situación, que pretende ayudar a nuestro amigo a saber qué hacer con su problema y, claro, es fácil ver el problema desde fuera porque se hace más simple ver los pros y contras desde fuera del huracán. Ahora... si mantuviéramos la calma en nuestros propios problemas y pudiésemos aconsejarnos como lo hacemos con nuestros amigos y siguiéramos esa idea, las cosas claramente funcionarían mejor.
Si nuestros consejos son tan buenos y útiles, por qué no los seguimos?
El más claro ejemplo es cuando a tu amigo le gusta alguien y tú te das cuenta y le dices que tenga cuidado con la chica, "que no es para él". Y luego, estás en tú en la misma situación, te gusta una chica "que no es para ti" y lo sabes, pero sigues pase lo que pase. No sigues tu consejo.
Cuando le dices a otro que no se preocupe tanto por los problemas, que pensar en ellos no los soluciona. Tienes tus propios problemas y te estresas en demasía.

Claro está que los sentimientos sobre algo aparecen sin que lo queramos y en cierto punto no es controlable, pero pasada la emoción del momento, es posible dejarlo de lado y pensar. Usar la lógica para darse cuenta de que nada es tan malo, nada puede ser tan maravilloso, las cosas simplemente son. Tal cual, de hecho... las cosas son muy simples. El obstáculo es poder darse cuenta de ello.
Todo es reductible a una decisión simple, si hago a, lo más probable es que obtenga esto, si hago b, que obtenga esto otro, si hago c, no sé que pasará porque es la decisión más arriesgada. Las cosas nos gustan o no nos gustan.
No es complicado sentirse feliz si simplificamos un par de cosas cotidianas a nuestro alrededor, si ignoramos los problemas que inútilmente nos sobreagregamos, si dejamos de considerar problema algo que realmente no lo es.
En algún minuto de cordura, elaboramos frases, ideas, políticas sobre como ser y como actuar. Si las siguiéramos más a menudo, quizás las cosas serían más como queremos que sean. Escucha más seguido a tu yo interior, es quien mejor sabe lo que necesitas.