¿Qué tan seguido escuchamos nuestros propios consejos?
Es habitual que demos sugerencias a las personas cuando ellos vienen en busca de alguna opinión u orientación sobre algo que las aqueja y, en general con nuestra mejor intención damos un consejo que la mayoría de las veces tiende a ser un análisis lógico de las cosas, de la situación, que pretende ayudar a nuestro amigo a saber qué hacer con su problema y, claro, es fácil ver el problema desde fuera porque se hace más simple ver los pros y contras desde fuera del huracán. Ahora... si mantuviéramos la calma en nuestros propios problemas y pudiésemos aconsejarnos como lo hacemos con nuestros amigos y siguiéramos esa idea, las cosas claramente funcionarían mejor.
Si nuestros consejos son tan buenos y útiles, por qué no los seguimos?
El más claro ejemplo es cuando a tu amigo le gusta alguien y tú te das cuenta y le dices que tenga cuidado con la chica, "que no es para él". Y luego, estás en tú en la misma situación, te gusta una chica "que no es para ti" y lo sabes, pero sigues pase lo que pase. No sigues tu consejo.
Cuando le dices a otro que no se preocupe tanto por los problemas, que pensar en ellos no los soluciona. Tienes tus propios problemas y te estresas en demasía.
Claro está que los sentimientos sobre algo aparecen sin que lo queramos y en cierto punto no es controlable, pero pasada la emoción del momento, es posible dejarlo de lado y pensar. Usar la lógica para darse cuenta de que nada es tan malo, nada puede ser tan maravilloso, las cosas simplemente son. Tal cual, de hecho... las cosas son muy simples. El obstáculo es poder darse cuenta de ello.
Todo es reductible a una decisión simple, si hago a, lo más probable es que obtenga esto, si hago b, que obtenga esto otro, si hago c, no sé que pasará porque es la decisión más arriesgada. Las cosas nos gustan o no nos gustan.
No es complicado sentirse feliz si simplificamos un par de cosas cotidianas a nuestro alrededor, si ignoramos los problemas que inútilmente nos sobreagregamos, si dejamos de considerar problema algo que realmente no lo es.
En algún minuto de cordura, elaboramos frases, ideas, políticas sobre como ser y como actuar. Si las siguiéramos más a menudo, quizás las cosas serían más como queremos que sean. Escucha más seguido a tu yo interior, es quien mejor sabe lo que necesitas.
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