Qué pasaría si de pronto las cosas fueran como nos auguran los otros que sea nuestra vida? Si un "que tengas un buen día" de verdad arreglara las cosas, si un "ándate a la ..." realmente nos afectara?
Cierto es, que dependeríamos de lo que nos deseen nuestros cercanos y bueno, cada uno tendría que temerle a su propio karma (jaja)
A fin de cuentas, aunque no lo queramos las palabras tienen una capacidad aunque etérea, de construir o destruir en nosotros, según cuáles y cómo las usemos. Hay palabras alentadoras, que alegran, y que hasta sanan. Así como hay otras que encierran, entristecen y dañan. Es el deseo que mueve la frase, lo que marca que las palabras tengan más sentido, la intención de fondo, la energía que impulsa ese conjunto de letras y su significado hacia la persona o cosa a quien le dirigimos nuestra energía... Nadie se molesta si le dicen entre risas y miradas cómplices un "cállate", en comparación a si es dicho de golpe y con rabia. Mismas palabras, distinta intención.
Comprobado está, el efecto de las palabras en las plantas, en el agua, y bueno, dudo que alguien haya hecho un estudio similar a estos con personas, pero pareciera que el resultado es evidente.
Hemos diseñado distintos lenguajes, distintas formas de decir/comunicar cosas, tantas formas de nutrir nuestro ser, entre ellos las palabras. Gracias a ellas aprendemos y tratamos de entender las cosas a nuestro alrededor con un consenso común sobre su significado. Aunque en cierta parte también limitan algunos procesos, aquello que no se puede encerrar en palabras, aquellas cosas que se sienten o se piensan que no merecen la jaula de una única palabra que las describa.
Pese a que ningún sistema es perfecto, hemos encontrado la manera de darnos a entender y de convivir comunicándonos de esta manera, más simple o más compleja. A veces olvidando la importancia de lo que se dice y del cómo se dice.
Te has parado a pensar qué efecto tienen en la otra persona las cosas que le digo?
A veces un simple "que tengas un buen día" puede cambiarle el día a alguien, no digamos que totalmente, porque es imposible, pero si tan solo una vez ese alguien parte su día pensando en que lo que viene por delante puede darle una agradable sorpresa, le alegrarás la mañana, con un simple par de palabras. Pareciera magia, pero así es.
Pese a todo lo que te puedan decir, desear, maldecir (jaja), nunca olvides que tú haces tu suerte, tú haces tu día, ya verás como las cosas cambian si las comienzas a mirar a través de otro cristal y usas para ti mismo y para los demás las palabras correctas, como dicen, la solidaridad parte por casa.
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