Tómate un momento, respira con calma.
Relájate, olvida las cosas que te aquejan. Deja de lado los problemas. No desesperes.
Recuerda esas cosas que te hacen vivir, esas cosas que te llenan. Las personas por las que cumples tu quehacer cada día. Recuerda que peleas por ti, por lo que tú quieres y mereces. Recuerda que lo que quieres no es del todo imposible.
Recuerda que lo que cuesta, generalmente trae buenas recompensas.
Recuerda no tener miedo intentar, sino a perder la oportunidad.
Eres el único que puede trabajar en tu felicidad y si lo que te aqueja te trae más complicaciones que alegrías, te estás saliendo del camino que necesitas seguir. No pelees guerras que ya están perdidas.
No dejes de trabajar en tus sueños, levántate, sacude el polvo y sigue con el paso firme hacia eso que buscas.
Ahora, vuelve a tomar aire y sigue adelante. No te dejes caer.
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