Siempre me pregunté qué haría a estas alturas. Un año es cualquier cosa menos poco tiempo y este año tenía un sentido muy especial, el primer aniversario. Y pensé en que escribiría unas palabras, como siempre ha sido mi naturaleza. Cuando hablo puede que suene a alguien muy común y quizás un poco tonto. Pero al llegar la hora en que quiero escribir, es como si las palabras se hilaran solas y mis manos fuesen simples marionetas de mi mente. Eso pretendía que pasara esta vez...
Sin embargo, producto de las prisas que la carrera me impone, en algún momento del plan, me distraje y de pronto ya no había un trazo decorado de metáforas. Tan solo papeles en blanco que ahora me pregunto por qué nunca llené.
Pero existe una explicación para ello, eras tú quien me sorprendería tan dulcemente. A pesar de no tener nada planeado, fue la mejor sorpresa que pude recibir y compartir. Música, unión en algo que siento tan mio y a la vez tan ajeno como una canción, en una guitarra y tus ojos mirándome mientras dejaba de cantar porque la emoción de mis lágrimas apagaba la voz. No hay mejor explicación para lo que sentí que ese simple signo.
- ¿Recuerdas cuando nos cantábamos esta canción? - Sí, lo recuerdo.
Y lo seguiré haciendo, porque el haberte conocido y haberte conquistado con todas las cosas cotidianas y extravagantes de nuestro descubrimiento mutuo, fueron algo único y que me llena de alegría recordar. No podría imaginarlo de otra manera, porque ya me encanta como son las cosas así, sin planearse, que se den, que se de paso a la improvisación y a lo espontáneo. Es por eso que me fascinas, porque eres mi pilar y a la vez la brisa.
¿¿¿"A pesar de no tener nada planeado"??? por eso fue hermoso.
Gracias por recordarme amar esas cosas simples y puras de la vida, como su flujo mismo en todo lo que existe.
Déjame planear sólo una cosa, amarte cada día, más que el anterior.
sábado, 24 de noviembre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Darle vida a mi pecera
Al fin descubrí por qué puse este acuario aquí:
Para pasar de vez en cuando a alimentar mis peces y darle vida a mi pecera.
Para pasar de vez en cuando a alimentar mis peces y darle vida a mi pecera.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Inspiración
Es curioso cómo llega la inspiración... Siempre, su más puro estado aparece de la nada, o mejor dicho de algo cotidiano en que estás tan tranquilo y tan en frecuencia contigo mismo que simplemente fluye.
A veces uno se esfuerza por estar inspirado para escribir. De vez en cuando resulta, pero la mayoría de las veces resulta en una inspiración y espontaneidad fingida o bien, le falta un poco de alma.
No es la idea que resulte en algo mecánico, sino en un pequeño riachuelo de palabras que fluye libremente por donde la gravedad lo lleve.
Un claro ejemplo de esto, fue algo que me pasó el viernes, cuando estaba contigo (si, tú), varias veces me habían dado ganas de escribir y al tratar de escribir para ti, trataba de mirar dentro de mi ser... sin resultados. Momento equivocado, o quizás energía mental equivocada. Yo diría lo segundo.
No puedo obligarme a pensar en lo abstracto cuando me veo dentro de un cubo...
El viernes, acurrucada entre tus brazos, pude encontrar aquello que buscaba, esa pizca de magia que me faltaba para escribir: sólo contemplarte y dejar que todo aquello que me pasa cuando te miro, fluyera.
Me impresiona lo que puedo lograr sólo mirando tus ojos. Darme cuenta de todo eso, que te dije con palabras un poco toscas, sin buscar la frase hermosa y precisa como un poema, sino sólo la precisa para intentar explicar todo lo que eres para mi. Aunque lo que más me impresiona, más que ver tanto en tus ojos, es que todo eso de verdad exista, que todo sea verdad y que haya tanto, tanto por lo que me haces recordar cada día por qué valió la pena arriesgarse a algo nuevo. Gracias por todo eso.
A final de cuentas, la inspiración no se busca, sólo se encuentra.
A veces uno se esfuerza por estar inspirado para escribir. De vez en cuando resulta, pero la mayoría de las veces resulta en una inspiración y espontaneidad fingida o bien, le falta un poco de alma.
No es la idea que resulte en algo mecánico, sino en un pequeño riachuelo de palabras que fluye libremente por donde la gravedad lo lleve.
Un claro ejemplo de esto, fue algo que me pasó el viernes, cuando estaba contigo (si, tú), varias veces me habían dado ganas de escribir y al tratar de escribir para ti, trataba de mirar dentro de mi ser... sin resultados. Momento equivocado, o quizás energía mental equivocada. Yo diría lo segundo.
No puedo obligarme a pensar en lo abstracto cuando me veo dentro de un cubo...
El viernes, acurrucada entre tus brazos, pude encontrar aquello que buscaba, esa pizca de magia que me faltaba para escribir: sólo contemplarte y dejar que todo aquello que me pasa cuando te miro, fluyera.
Me impresiona lo que puedo lograr sólo mirando tus ojos. Darme cuenta de todo eso, que te dije con palabras un poco toscas, sin buscar la frase hermosa y precisa como un poema, sino sólo la precisa para intentar explicar todo lo que eres para mi. Aunque lo que más me impresiona, más que ver tanto en tus ojos, es que todo eso de verdad exista, que todo sea verdad y que haya tanto, tanto por lo que me haces recordar cada día por qué valió la pena arriesgarse a algo nuevo. Gracias por todo eso.
A final de cuentas, la inspiración no se busca, sólo se encuentra.
lunes, 30 de julio de 2012
Rayitos de sol
Existen experiencias que nos llenan de luz, por así decirlo...
Esta, en especial me llenó de esa luz, hecha de paz interior, alegría y un reencantamiento con el interés por aquellos que están más allá de la propia piel.
Iba caminando hacia el metro que está cerca de mi casa, camino a la casa del Sebi... de repente apareció un perrito, pequeño, pequeño, como un cachorrito. De pelaje negro con pelo largo, ojos brillantes y una expresión que parecía como si me estuviera sonriendo cuando pasé y le dije tiernamente: hola perrito! :)
Un par de pasos más adelante, algo me tocó el corazón, me pregunté si aquel pequeño animalito tendría sed. Me detuve, me saqué los audífonos y me dovolví, me agaché frente a donde el seguía mirándome y le hable como si fuera mi perro. Busqué en mi bolso mi botella de agua, por casualidades de la vida, había tirado en el suelo como basura, un vaso desechable dejado irresponsablemente ahí por alguien que claramente no se interesaba por contaminar. Sin embargo, para la situación, aquella basura me pareció el instrumento perfecto. Abrí mi botella, le eché un poco de agua, lo enjuagué y volví a echarle agua, esta vez hasta casi la mitad. Se lo acerqué al perrito que me miraba sin entender muy bien que pasaba, pero sin dejar de mover su colita. Le dije que tomara, le mostré que era agua y comenzó a tomar del vaso, cabía casi toda su cabecita en el, si era tan chuiquito! Luego de varios segundos y tragos de agua, se asomó fuera del recipiente y me miró con ojitos aún más brillantes que antes y comenzó a lamer mis manos en señal de agradecimiento mientras movía la cola. Pocas veces, por no decir nunca, me he sentido tan satisfecha por hacer algo tan simple. La verdad es que me hizo muy feliz, demasiado, tanto que en mi viaje en el metro no dejé de sonreír. Fue inevitable.
No lo he vuelto a ver, quizás era de alguien, que fue la razón por la cual no me lo traje a casa en ese momento. Sinceramente, no sé cual haya sido su destino, pero tengo la certeza de que nunca volveré a sentir algo así. O quizás si, algún día cuando pueda ayudar a mis propios pacientes.
Gracias por esta experiencia :)
----------------------------
A veces para descubrir las cosas hermosas de la vida, sólo debes abrir los ojos
Esta, en especial me llenó de esa luz, hecha de paz interior, alegría y un reencantamiento con el interés por aquellos que están más allá de la propia piel.
Iba caminando hacia el metro que está cerca de mi casa, camino a la casa del Sebi... de repente apareció un perrito, pequeño, pequeño, como un cachorrito. De pelaje negro con pelo largo, ojos brillantes y una expresión que parecía como si me estuviera sonriendo cuando pasé y le dije tiernamente: hola perrito! :)
Un par de pasos más adelante, algo me tocó el corazón, me pregunté si aquel pequeño animalito tendría sed. Me detuve, me saqué los audífonos y me dovolví, me agaché frente a donde el seguía mirándome y le hable como si fuera mi perro. Busqué en mi bolso mi botella de agua, por casualidades de la vida, había tirado en el suelo como basura, un vaso desechable dejado irresponsablemente ahí por alguien que claramente no se interesaba por contaminar. Sin embargo, para la situación, aquella basura me pareció el instrumento perfecto. Abrí mi botella, le eché un poco de agua, lo enjuagué y volví a echarle agua, esta vez hasta casi la mitad. Se lo acerqué al perrito que me miraba sin entender muy bien que pasaba, pero sin dejar de mover su colita. Le dije que tomara, le mostré que era agua y comenzó a tomar del vaso, cabía casi toda su cabecita en el, si era tan chuiquito! Luego de varios segundos y tragos de agua, se asomó fuera del recipiente y me miró con ojitos aún más brillantes que antes y comenzó a lamer mis manos en señal de agradecimiento mientras movía la cola. Pocas veces, por no decir nunca, me he sentido tan satisfecha por hacer algo tan simple. La verdad es que me hizo muy feliz, demasiado, tanto que en mi viaje en el metro no dejé de sonreír. Fue inevitable.
No lo he vuelto a ver, quizás era de alguien, que fue la razón por la cual no me lo traje a casa en ese momento. Sinceramente, no sé cual haya sido su destino, pero tengo la certeza de que nunca volveré a sentir algo así. O quizás si, algún día cuando pueda ayudar a mis propios pacientes.
Gracias por esta experiencia :)
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A veces para descubrir las cosas hermosas de la vida, sólo debes abrir los ojos
sábado, 28 de julio de 2012
Fechas
No escribo hace tiempo - pensé. Abrí, entonces mi blog y miré perplejamente una información concreta, que mi mente no había dimensionado, no escribía hace 2 meses.
¿Cómo es eso posible? - me interrogué. Es hora de volver a casa :)
Te he extrañado, pero ya estoy aquí.
¿Cómo es eso posible? - me interrogué. Es hora de volver a casa :)
Te he extrañado, pero ya estoy aquí.
martes, 22 de mayo de 2012
Recuerdos...
La misma materia, un mundo nuevo.-
Esa fue la frase que vino a mi mente hace unos segundos, cuando recordando un comentario que escuché hoy, hice remembranza de los tiempos en que yo daba biología celular como ramo de la malla curricular.
Hace un año ya de eso y parece tan cercano y tan lejano a la vez. Unas cuantas entradas de blog atrás, cuando aún no te conocía como te conozco ahora, cuando aún éramos sólo compañeros, nada más que eso.
Recordé esas sensaciones de que podía estar en un mundo que me era fácil, en que podía sentirme más segura, en el que yo dominaba, mi clase preferida. En este preciso momento en que la vida universitaria se hace más compleja, añoro esos momentos.
También, como ya dije, en ese tiempo no éramos más que compañeros... claro... con alguna miradilla loca por ahí, pero nada más. Hablábamos como hablaríamos con cualquiera. Pero aún tengo frescas en mi recuerdo esas mariposillas que revoloteaban en mi interior cuando hablaba contigo e inevitablemente, me hacían sonreír.
Eras gran parte de esos factores nuevos en el juego que me hacían más difícil predecir el resultado de cada día. Era la emoción de algo nuevo.
Bastante tiempo ha pasado de aquello... meses... un año ya... Pero ahora puedo aún sentirme así cada vez que quiera, aunque las circunstancias me abrumen por las causas del destino. Esta vida que vivo, es mía y por tanto tengo derecho a hacer de ella una valle de penas o uno de alegrías. Desde que te tengo a mi lado, no sabría decir si han cambiado muchas o pocas de esas cosas que le dan el toque nuevo a cada mañana. Estoy en mi terreno, domino mi vida y me siento en casa siendo como soy, teniéndote a mi lado, como parte de ella. Sin embargo, y aunque suene contrario, a pesar de que ya no eres ese agente nuevo en mi mundo configurado, sino que ya eres parte de él, aún así logras romper con la monotonía que a veces le otorgo a las cosas de cada día. Sigues jugando este juego como un agente de cambio y movimiento.
Juntos podemos hacer de este nuevo mundo que cruzamos, la materia que siempre hemos visto, esa que nos hace sentir en casa, con las riendas en la mano y que nos sustenta para no avanzar en el vacío. Esa promesa que llamamos amor.
Esa fue la frase que vino a mi mente hace unos segundos, cuando recordando un comentario que escuché hoy, hice remembranza de los tiempos en que yo daba biología celular como ramo de la malla curricular.
Hace un año ya de eso y parece tan cercano y tan lejano a la vez. Unas cuantas entradas de blog atrás, cuando aún no te conocía como te conozco ahora, cuando aún éramos sólo compañeros, nada más que eso.
Recordé esas sensaciones de que podía estar en un mundo que me era fácil, en que podía sentirme más segura, en el que yo dominaba, mi clase preferida. En este preciso momento en que la vida universitaria se hace más compleja, añoro esos momentos.
También, como ya dije, en ese tiempo no éramos más que compañeros... claro... con alguna miradilla loca por ahí, pero nada más. Hablábamos como hablaríamos con cualquiera. Pero aún tengo frescas en mi recuerdo esas mariposillas que revoloteaban en mi interior cuando hablaba contigo e inevitablemente, me hacían sonreír.
Eras gran parte de esos factores nuevos en el juego que me hacían más difícil predecir el resultado de cada día. Era la emoción de algo nuevo.
Bastante tiempo ha pasado de aquello... meses... un año ya... Pero ahora puedo aún sentirme así cada vez que quiera, aunque las circunstancias me abrumen por las causas del destino. Esta vida que vivo, es mía y por tanto tengo derecho a hacer de ella una valle de penas o uno de alegrías. Desde que te tengo a mi lado, no sabría decir si han cambiado muchas o pocas de esas cosas que le dan el toque nuevo a cada mañana. Estoy en mi terreno, domino mi vida y me siento en casa siendo como soy, teniéndote a mi lado, como parte de ella. Sin embargo, y aunque suene contrario, a pesar de que ya no eres ese agente nuevo en mi mundo configurado, sino que ya eres parte de él, aún así logras romper con la monotonía que a veces le otorgo a las cosas de cada día. Sigues jugando este juego como un agente de cambio y movimiento.
Juntos podemos hacer de este nuevo mundo que cruzamos, la materia que siempre hemos visto, esa que nos hace sentir en casa, con las riendas en la mano y que nos sustenta para no avanzar en el vacío. Esa promesa que llamamos amor.
viernes, 6 de abril de 2012
Letras + pensar - pensar + vivir =
Me encanta esto.
Una simple escena. Un escritorio, lleno de guías, apuntes, cuadernos, papeles repletos de letras y colores fosforescentes. Yo, estudiando, leyendo, aprendiendo en medio de un revoltijo de hojas.
Lo más curioso, es que en medio de todo este desastre, siempre sucede un hecho iluminado, por así decirlo, me encuentro a mi misma, en el mismo lugar, rodeada del mismo orden a medias y me encuentro a MI MISMA, tal como soy, es como si cada vez descubriera, redescubriera, o mejor dicho, volviera mirar hacia quien soy, cómo soy, qué es lo que me gusta hacer, cuál es mi esencia, qué es lo que me llena. Es como alcanzar un estado de inspiración. Tal vez por eso me gusta tanto estudiar, leer, simplemente aprender algo, usar la mente, creo que sería el motivo de fondo. Es una estimulación a mi mente. Y generalmente, termino en esto, escribiendo en el blog algo que me venga a la mente, que se apodere de mis pensamientos por completo durante un par de minutos, que sea mi estación de descanso. Increíble como escribir es un descanso de leer, a pesar de que al escribir también hay que leer. La diferencia está en que no es lo mismo leer el libro de otro autor, que leer el libro que uno mismo se escribe.
Simplemente vivo como soy, como me gusta vivir, en mi felicidad: escribir.
Una simple escena. Un escritorio, lleno de guías, apuntes, cuadernos, papeles repletos de letras y colores fosforescentes. Yo, estudiando, leyendo, aprendiendo en medio de un revoltijo de hojas.
Lo más curioso, es que en medio de todo este desastre, siempre sucede un hecho iluminado, por así decirlo, me encuentro a mi misma, en el mismo lugar, rodeada del mismo orden a medias y me encuentro a MI MISMA, tal como soy, es como si cada vez descubriera, redescubriera, o mejor dicho, volviera mirar hacia quien soy, cómo soy, qué es lo que me gusta hacer, cuál es mi esencia, qué es lo que me llena. Es como alcanzar un estado de inspiración. Tal vez por eso me gusta tanto estudiar, leer, simplemente aprender algo, usar la mente, creo que sería el motivo de fondo. Es una estimulación a mi mente. Y generalmente, termino en esto, escribiendo en el blog algo que me venga a la mente, que se apodere de mis pensamientos por completo durante un par de minutos, que sea mi estación de descanso. Increíble como escribir es un descanso de leer, a pesar de que al escribir también hay que leer. La diferencia está en que no es lo mismo leer el libro de otro autor, que leer el libro que uno mismo se escribe.
Simplemente vivo como soy, como me gusta vivir, en mi felicidad: escribir.
domingo, 1 de abril de 2012
Escritos desempolvados
Ese tipo de historias que alguna vez quise contar, pero no tuve el blog abierto y olvidé pasar.
Porque simplemente es maravilloso tener algo para recordar como eran las cosas y como eramos nosotros antes de ahora :).
-----------------------------------
Subí al tren sin más esperanzas que las que se tienen luego de una larga noche sin dormir. Tuve la ilusión de que una taza de café despejara un poco mi mente. Fue inútil; más que soñolienta parecía un sonámbulo. Era como si hubiese dormido sobre un colchón relleno con papas.
Y así desde los dedos de Morfeo, me encaminaba por mi ruta, confiando en que mis pies que día a día seguían el mismo camino, me llevaran por el lugar correcto.
Sería casi mitad del trayecto cuando tras el reacomode de la gente que sube y baja del vagón, pude ver tu rostro entre los demás. Casi como si me llamara y me dijera: - Voltea. Aquí estoy.
Presa por unos instantes del embobamiento de saber si eras tú u otra persona, tendí a través del espacio que nos separaba una línea invisible para tratar de enfocar tu rostro en mi mente y hacer más fácil para mi cerebro el trabajo de reconocimiento.
Sí, eras tú.
Una sonrisa con un toque un tanto malicioso se bosquejó en mi rostro y una leve satisfacción me iluminó los ojos. Era la mañana perfecta, obviando, claro, mi destruido aspecto producto del cansancio, sin olvidar mis oscuras ojeras de estudiante.
Dudé si hablarte o no. - Qué absurdo, jamás he sido tímida!. Sin embargo, preferí mirarte de manera aparentemente descuidada hasta que me vieras y me reconocieras. Además, también tenías cara de no haber dormido muy bien, de modo que me entregué a la tarea de una leve contemplación a tu figura.
No puedo negar que cierta dulzura emana de ti cuando soñoliento, cierras los ojos y te echas hacia atrás para apoyar la cabeza en la puerta, como durmiendo.
Cuando al fin me viste, sonreíste. Me acerqué hacia donde estabas. Pude notar que tu actitud cambió desde la típica cara de poker del viaje en metro, a un comportamiento más relajado, familiar diría yo. hasta podría decir que te pusiste muy feliz de verme. Lo pude sentir, aunque no tengo pruebas claras, sólo fue lo que me pareció - aunque puede que solo yo lo haya pensado así-.
Como sea, sólo quería decirte cómo fue que ese día me alegraste una gris mañana.
Escrito el 22 de julio de 2011
Porque simplemente es maravilloso tener algo para recordar como eran las cosas y como eramos nosotros antes de ahora :).
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Subí al tren sin más esperanzas que las que se tienen luego de una larga noche sin dormir. Tuve la ilusión de que una taza de café despejara un poco mi mente. Fue inútil; más que soñolienta parecía un sonámbulo. Era como si hubiese dormido sobre un colchón relleno con papas.
Y así desde los dedos de Morfeo, me encaminaba por mi ruta, confiando en que mis pies que día a día seguían el mismo camino, me llevaran por el lugar correcto.
Sería casi mitad del trayecto cuando tras el reacomode de la gente que sube y baja del vagón, pude ver tu rostro entre los demás. Casi como si me llamara y me dijera: - Voltea. Aquí estoy.
Presa por unos instantes del embobamiento de saber si eras tú u otra persona, tendí a través del espacio que nos separaba una línea invisible para tratar de enfocar tu rostro en mi mente y hacer más fácil para mi cerebro el trabajo de reconocimiento.
Sí, eras tú.
Una sonrisa con un toque un tanto malicioso se bosquejó en mi rostro y una leve satisfacción me iluminó los ojos. Era la mañana perfecta, obviando, claro, mi destruido aspecto producto del cansancio, sin olvidar mis oscuras ojeras de estudiante.
Dudé si hablarte o no. - Qué absurdo, jamás he sido tímida!. Sin embargo, preferí mirarte de manera aparentemente descuidada hasta que me vieras y me reconocieras. Además, también tenías cara de no haber dormido muy bien, de modo que me entregué a la tarea de una leve contemplación a tu figura.
No puedo negar que cierta dulzura emana de ti cuando soñoliento, cierras los ojos y te echas hacia atrás para apoyar la cabeza en la puerta, como durmiendo.
Cuando al fin me viste, sonreíste. Me acerqué hacia donde estabas. Pude notar que tu actitud cambió desde la típica cara de poker del viaje en metro, a un comportamiento más relajado, familiar diría yo. hasta podría decir que te pusiste muy feliz de verme. Lo pude sentir, aunque no tengo pruebas claras, sólo fue lo que me pareció - aunque puede que solo yo lo haya pensado así-.
Como sea, sólo quería decirte cómo fue que ese día me alegraste una gris mañana.
Escrito el 22 de julio de 2011
sábado, 24 de marzo de 2012
Lagrimitas, pero de felicidad
De pronto vi mi muro y me encontré con un puñadito de frases que transmitían mucha alegría y satisfacción. Escritas por mi en algún momento, se referían a lo mucho que se puede lograr tan sólo con una pequeña sonrisa. Tú haz motivado cada una de esas frase, en pequeña o gran medida. Tú eres quien me potencia y me ayuda a mantener este hermoso estado en mi vida. Me mantienes inspirada, en ese éxtasis único que nada más puede producir. Estas lineas son para ti.
Hay tantas cosas de ti que me gustaría poder guardar en mi memoria para siempre... Tu olor, la textura de tu piel, tu calor, el latido de tu corazón cuando me aferro a ti, el sabor de tus caricias sobre mi piel, esa mirada dulce, picante, sabrosa, tan intensamente tuya, el silencio melódico de tus besos, ese ímpetu irrefrenable que me encanta, me hechiza y me emboba, cuando caemos presos de la pasión que nos envuelve y nos une en una sola melodía, armónica y sublime, simplemente hermosa.
Si tuviese que describir todo lo que haces en mi vida, tan sólo con tu ser, en una sola palabra, sería imposible, aún con todas las que sé y las que podría obtener de diccionarios hechos a lo largo de la historia por cientos de culturas y de hombres, se me hace imposible, son demasiado limitadas. Sería como tratar de unificar a todo el universo, tan sólo en la palabra "universo". Aún siendo la más diestra escritora, sería un guión imposible de escribir.
Lo hermoso de todo esto, es que no necesitamos palabras para comunicarnos. No necesito hablarte, ni escribirte para poder transmitirte lo hermosa que es mi vida junto a ti. Es que es tan intenso, tan puro y tan real, esto dentro de mi, que es como si me saliera por los poros. Te digo que te amo cada vez que te miro, que rozo tu mano con ternura, que te abrazo tan fuerte como mis brazos me lo permiten, que te hablo, que te pienso, que te acaricio el cabello mientras te acomodas en mi regazo.
Y es que no hay cosa tan bella como esto. Es tan abstracto y a la vez tan concreto.
Eres lo que alguna vez quise para una vida plena, eres mi felicidad, mi pedazo de cielo, mi sueño realidad, eres TÚ y por eso te amo.
Gracias por hacer de mi vida, esta hermosa sinfonía que compartimos gracias al amor.
Te adoro.
Hay tantas cosas de ti que me gustaría poder guardar en mi memoria para siempre... Tu olor, la textura de tu piel, tu calor, el latido de tu corazón cuando me aferro a ti, el sabor de tus caricias sobre mi piel, esa mirada dulce, picante, sabrosa, tan intensamente tuya, el silencio melódico de tus besos, ese ímpetu irrefrenable que me encanta, me hechiza y me emboba, cuando caemos presos de la pasión que nos envuelve y nos une en una sola melodía, armónica y sublime, simplemente hermosa.
Si tuviese que describir todo lo que haces en mi vida, tan sólo con tu ser, en una sola palabra, sería imposible, aún con todas las que sé y las que podría obtener de diccionarios hechos a lo largo de la historia por cientos de culturas y de hombres, se me hace imposible, son demasiado limitadas. Sería como tratar de unificar a todo el universo, tan sólo en la palabra "universo". Aún siendo la más diestra escritora, sería un guión imposible de escribir.
Lo hermoso de todo esto, es que no necesitamos palabras para comunicarnos. No necesito hablarte, ni escribirte para poder transmitirte lo hermosa que es mi vida junto a ti. Es que es tan intenso, tan puro y tan real, esto dentro de mi, que es como si me saliera por los poros. Te digo que te amo cada vez que te miro, que rozo tu mano con ternura, que te abrazo tan fuerte como mis brazos me lo permiten, que te hablo, que te pienso, que te acaricio el cabello mientras te acomodas en mi regazo.
Y es que no hay cosa tan bella como esto. Es tan abstracto y a la vez tan concreto.
Eres lo que alguna vez quise para una vida plena, eres mi felicidad, mi pedazo de cielo, mi sueño realidad, eres TÚ y por eso te amo.
Gracias por hacer de mi vida, esta hermosa sinfonía que compartimos gracias al amor.
Te adoro.
domingo, 1 de enero de 2012
I want it that way
A veces cuesta entender que “lo que sentimos” y “cómo nos sentimos” depende únicamente de nosotros. Los problemas pasan y es nuestra misión, por así decirlo decidir qué actitud tomaremos al respecto, tomando en cuenta tantas cosas como en qué grado nos afectan. Muchas veces nos dejamos estar y nos mantenemos como simples víctimas de lo que sucede, de lo que nos rodea. Ahí es donde debemos darnos cuenta de que el poder está en nuestras manos. Aunque tampoco podemos pensar que siempre sentiremos lo que queremos sentir, ni nos tomaremos las cosas de la mejor manera. No sé si seamos capaces de hacerlo, pero me parece que es un tipo de reacción más maquinal, digna de un sistema automatizado que tiene respuestas predeterminadas para una paleta establecida de sucesos, una relación causa – consecuencia cerrada y circular. Para las personas, me parece que es un poco más complejo, tenemos reacciones viscerales de vez en cuando. Por mucho que yo sepa que si me dicen que no coma comida chatarra por mi bien y sé que eso es verdad, si estoy bien en mi “comer como cerdo” inicialmente me molestará o tendré algún tipo de esas reacciones más viscerales y luego pensaré en lo que significa que no siga comiendo de esa manera. Creo que son pocas las personas que reaccionan inmediatamente de manera positiva frente a esta u otra situación similar.
Ahora bien: no podemos dominar lo que sentimos en un 100%, pero ciertamente es mucho lo que podemos hacer simplemente cambiando el switch. Es hora de poner el mío hacia el lado positivo.
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