Al fin descubrí por qué puse este acuario aquí:
Para pasar de vez en cuando a alimentar mis peces y darle vida a mi pecera.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
Inspiración
Es curioso cómo llega la inspiración... Siempre, su más puro estado aparece de la nada, o mejor dicho de algo cotidiano en que estás tan tranquilo y tan en frecuencia contigo mismo que simplemente fluye.
A veces uno se esfuerza por estar inspirado para escribir. De vez en cuando resulta, pero la mayoría de las veces resulta en una inspiración y espontaneidad fingida o bien, le falta un poco de alma.
No es la idea que resulte en algo mecánico, sino en un pequeño riachuelo de palabras que fluye libremente por donde la gravedad lo lleve.
Un claro ejemplo de esto, fue algo que me pasó el viernes, cuando estaba contigo (si, tú), varias veces me habían dado ganas de escribir y al tratar de escribir para ti, trataba de mirar dentro de mi ser... sin resultados. Momento equivocado, o quizás energía mental equivocada. Yo diría lo segundo.
No puedo obligarme a pensar en lo abstracto cuando me veo dentro de un cubo...
El viernes, acurrucada entre tus brazos, pude encontrar aquello que buscaba, esa pizca de magia que me faltaba para escribir: sólo contemplarte y dejar que todo aquello que me pasa cuando te miro, fluyera.
Me impresiona lo que puedo lograr sólo mirando tus ojos. Darme cuenta de todo eso, que te dije con palabras un poco toscas, sin buscar la frase hermosa y precisa como un poema, sino sólo la precisa para intentar explicar todo lo que eres para mi. Aunque lo que más me impresiona, más que ver tanto en tus ojos, es que todo eso de verdad exista, que todo sea verdad y que haya tanto, tanto por lo que me haces recordar cada día por qué valió la pena arriesgarse a algo nuevo. Gracias por todo eso.
A final de cuentas, la inspiración no se busca, sólo se encuentra.
A veces uno se esfuerza por estar inspirado para escribir. De vez en cuando resulta, pero la mayoría de las veces resulta en una inspiración y espontaneidad fingida o bien, le falta un poco de alma.
No es la idea que resulte en algo mecánico, sino en un pequeño riachuelo de palabras que fluye libremente por donde la gravedad lo lleve.
Un claro ejemplo de esto, fue algo que me pasó el viernes, cuando estaba contigo (si, tú), varias veces me habían dado ganas de escribir y al tratar de escribir para ti, trataba de mirar dentro de mi ser... sin resultados. Momento equivocado, o quizás energía mental equivocada. Yo diría lo segundo.
No puedo obligarme a pensar en lo abstracto cuando me veo dentro de un cubo...
El viernes, acurrucada entre tus brazos, pude encontrar aquello que buscaba, esa pizca de magia que me faltaba para escribir: sólo contemplarte y dejar que todo aquello que me pasa cuando te miro, fluyera.
Me impresiona lo que puedo lograr sólo mirando tus ojos. Darme cuenta de todo eso, que te dije con palabras un poco toscas, sin buscar la frase hermosa y precisa como un poema, sino sólo la precisa para intentar explicar todo lo que eres para mi. Aunque lo que más me impresiona, más que ver tanto en tus ojos, es que todo eso de verdad exista, que todo sea verdad y que haya tanto, tanto por lo que me haces recordar cada día por qué valió la pena arriesgarse a algo nuevo. Gracias por todo eso.
A final de cuentas, la inspiración no se busca, sólo se encuentra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)