He estado pensando en que la mayor excusa (cierta o no) para dejar de lado nuestros hobbies o pasatiempos, es que "no tenemos tiempo". Quién no lo ha dicho, quién no lo ha usado como excusa cuando se da cuenta de que hace tiempo no hace algo que le gusta, de esas cosas que llenan el alma, como escribir aquí, como leer un buen libro, como pasar horas escuchando música y cantando canciones, de dibujar, de pintar, sea lo que sea que hagamos por nada más que el puro gusto de hacerlo.
Muchas de las veces que he dejado de hacer aquellas cosas, más que falta de tiempo, fue falta de inspiración, falta de motivación... Porque, seamos sinceros, si uno de verdad quiere algo, hacer alguna cosa, se las rebusca y se hace el tiempo y el espacio para realizarlo. Curiosamente, dentro de nuestra ocupada vida (?) no nos hacemos el tiempo para hacer algo más que lo que el itinerario indica, pese a que es lo que amamos hacer, nuestra esencia. Nos estamos dejando de lado y nos perdemos de nosotros mismos.
Así como muchos, estos últimos meses he dejado de lado "la Pame real", la que es más instintiva, más loca, más artística. La Pame que lee libros, que le gusta escribir, que le gusta dibujar, sacar fotos, etc. Que aunque en ninguna de estas disciplinas entregue un producto final profesional y de excelente calidad (porque, vamos... nada lo hago a la perfección!), son las pequeñas cosas que componen a esa yo que vive dentro de mi y que tiendo a encerrar y callar cuando "no hay tiempo para ella", pero cómo puedo vivir sin mi verdadero yo mostrándose al mundo? Es como vivir en otra persona.
Hace un tiempo, he tratado de quitar un poco la cáscara y sacar a esa Pame artista que hay dentro. Situaciones han ayudado, personas han ayudado, la misma conciencia de esta situación ha ayudado y de a poco me he ido liberando. Al fin me siento libre, vivo mis dos yo, el yo automático que debe ser organizado y quizás hasta un poco TOC con las cosas de la u y el yo más artístico, que es feliz, imaginativo, soñador y volátil. Amo esa dualidad que existe en mí, porque cada cosa va a su lugar, cada idea es vista desde las dos miradas. No digo que sea una forma ejemplar de ser, pero más vale tener ambas partes equilibradas, para no perderse de ninguna, para vivir la vida como realmente se es, no como se debe ser según el ambiente.
Nunca hay que dejar de lado lo que nos hace ser nosotros mismos. Por un tiempo me perdí, pero pude encontrarme y ahora estoy más viva que nunca.
Incluso, puedo decir que soy feliz, como no lo había sido en mucho tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario