Cuesta creerlo, no? Cómo las olas en su vaivén infinito y a la vez ajeno a su dominio, arrastran a la orilla esas botellas con escritos que quisieron ser olvidados en la inmensidad del océano o encontrados por un lector anónimo que inconexo con el contexto de su contenido, interpreta desde su interioridad las palabras garabateadas en ese trozo de papel. Increíblemente este hecho se asemeja bastante con la forma en que conocemos a las personas en nuestra vida, de alguna manera que jamás de volverá a repetir, pero de todos modos muy diferente de una simple coincidencia. Fue así como llegó tu botella a mi...
...Paseando por la orilla de este inmenso mar al que llamamos universo, iba por un estrecho camino que llamo vida, pisando la arena, dejando una leve huella con mis pies en la arena que a veces se borra con el agua y otras veces se queda ahí inalterada. En ese andar estaba cuando de pronto una ola más fuerte que el resto hizo pasar frente a mi un objeto, que atiné inexplicablemente a tomar antes de que la precipitada corriente la llevara de nuevo hacia esa inmensidad. Antes de tocarla, no sabía bien qué era, la rapidez con que el mar la expulsó hacia fuera de la gran masa no me había permitido distinguir qué era; sin embargo algo dentro de mi me impulsó a levantarla. Al tenerla en mis manos, la escudriñé con la mirada: una botella - pensé al fin. Pero no era sólo eso, tenía algo en su interior, y había que saber que era, era demasiada la curiosidad que despertaba en mi para dejarla cerrada; pese a eso, la mantuve tal como estaba, con el corcho puesto, y seguí mi camino sin dejar de analizarla por fuera, intentando interpretar de dónde venía, qué hacía allí, por qué estaba allí. Luego, pensé: debo conocer a fondo la botella por fuera, lo que desea mostrar, antes de abrirla y dejar que su interior llegara a mi. Seguí caminando en mi paseo infinito.
Después de un tiempo, sentí que la botella estaba tibia, más tibia que el aire, y eso que la llevaba sujeta levemente del cuello como en un vaivén. Supuse que podía abrirla, me senté sobre la arena, saqué con cuidado el corcho para que no se dañara y lo primero que sentí desde su interior fue un aroma que nunca había sentido, era un aroma propio de esa botella, era único. Mire hacia adentro de la botella y pude ver el papel que contenía en un fondo distorsionado de lo que era el exterior, a causa de mirar a través del vidrio, pensé que así era como la botella veía mi mundo, ¿Era acaso el fondo de la botella su propio mundo? Imposible saberlo, no podemos entrar a la botella de otro, sólo podemos ver desde fuera. Tomé este recipiente boca abajo para ver si podía sacar el papel. Primer intento, no cayó. Segundo intento, no cayó. Algo estaba haciendo mal, así que me detuve y mire hacia el horizonte con la botella boca abajo en mi mano. De pronto el trozo de papel cayó solo. Apenas rozó la arena, lo recogí, no podía dejar que algo tan interesante y preciado fuera a estropearse. Lo sostuve entre mis dedos, palpando su textura, sus bordes, temiendo en el fondo de mi acerca de lo que podía contener escrito. Tras unos segundos, la curiosidad me embargó y lo abrí, para mi sorpresa el papel se encontraba en blanco. No supe que hacer, así que me quedé con él en la mano, mientras dejaba sobre el suelo la botella vacía y dejaba el corcho sobrepuesto. Miraba mis manos y pensaba: la botella aún no confía lo suficiente en mi para poder leer lo que hay en su interior, debo esperar. Pasado tiempo, quién sabe cuanto empezaron a dibujarse unas pequeñas letras en el papel antes desprovisto de tinta. Al leerlo por un momento sentí como mi pulso bajaba y mi respiración se suavizaba. Me dio paz, me sentí muy tranquila, mis mejillas estaban humedecidas por un algo salado y muy cálido que no era agua de mar. Pude respirar profundamente y decir: Gracias.
Las palabras que en ese papel aparecían eran estas:
"No sé realmente quien seas, sólo sé que nuestros caminos se han encontrado de algún modo en esta vida. Puede que nunca nos lleguemos a conocer totalmente, es lo más probable, pero ahora ya conoces parte de mi, de mi interior y yo conozco parte de ti. Nuestras vidas de ahora en adelante serán distintas, tenemos una parte de nosotros en el otro, compartimos algo, eso que podrías llamar amistad, cariño de amigos. No te pediré que no me decepciones, porque sé que los humanos no somos perfectos y podemos errar, yo también lo soy, pero trataré de ser una mejor persona. No te pediré que confíes en mi, pero debes saber que yo ya confío en ti, me haz tenido entre tus manos y haz sabido esperar, eso siempre se recompensa. Podría pensarse que es descabellado confiar en un desconocido, pero tú no lo eres para mi, aunque sea en la más mínima parte y sólo por esa ínfima diferencia, puedo decirte que eres parte de mi vida, de mi camino al otro lado de esta botella. Con el tiempo podrás conocer este mundo a través de los vidrios, pero cada vez más claramente, quizás con un poco de mi forma de verlo. Así haré yo también con el tuyo. Por ahora sólo me resta decirte que tenemos el resto de la vida para conocernos. Se despide, ______________.
PD: Ese espacio vacío es donde debes poner tu nombre cuando le entregues a alguien tu amistad.
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