martes, 12 de julio de 2011

Esa estación entre otoño y verano

Y como si una brisa calida de verano acariciara mi mejilla, siento el susurro de tu presencia, de tu respiración sobre mi cuello. Podría decirte tantas cosas acerca de ese frío deleite que me recorre la espalda cuando te acercas; sin embargo, ambos sabemos que la mejor palabra en estos casos es la silenciosa, la que no se dice, la que se siente. Como si tú pensaras lo que yo. Como si sintieras lo que yo, cuando en un momento nuestras respiraciones van al mismo compás, como dirigidas por un ansioso director, que de pronto acelera la marcha de la melodía. No hay nada mas especial que sentir ese latido en tu pecho tan fuerte como si fuera el mío, con mi cabeza reclinada sobre ti mientras tus dedos curiosos juguetean con mi cabello.

Hermosa escena.

Lo triste es que ambos sabemos que no se repetirá...

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