¡Qué poder tiene una mirada!
Si bien, unas dicen menos que otras, no hay nada más cierto que: "una mirada, vale más que cualquier palabra". Así también un silencio puede decir mucho más que todo lo que pudieses decir en tu vida.
Es posible que en cierta forma esto coincida con lo que dicen de que "los ojos son las ventanas del alma". Si fuera así, entonces existen tantas variantes de almas, como miradas en el mundo... Es posible.
Que increíble es poder decir, sin decir.
Gritar desesperadamente, sin siquiera separar tus labios.
Entregar una caricia, sin rozar ni con la sombra de tu mano su piel.
Entregar todo sin siquiera un leve movimiento.
Tan sólo mirar a la otra persona, bañado, embalsamado de eso que quieres comunicar a veces basta para una perfecta comunicación o por lo menos para entregar todo tu yo. Sin sonidos, sin movimientos, sin el más mínimo susurro, puedes presentarte como materia y a la vez algo abstracto en él.
Tan sólo por eso, mírame fijamente,
no despegues tu mirada de la mía.
Permíteme mostrarte mi mundo
a través de este magnífico don
de los seres vivientes.
Permíteme transmitir a tu vida, la mía.
Acompáñame a sentir
con tan sólo una mirada.
No apartes tus ojos,
que yo no apartaré los míos.
Necesito esto.
Déjame descubrir una parte de ti,
intentar sentir lo que tú sientes,
intentar entenderte
como persona,
como humano,
como TÚ,
como eres,
sin más obstáculos,
que lo que no quieras decir.
No dejes de mirame... y escuchemos lo que el silencio nos dirá.
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