Resulta obvio al mirar a nuestro alrededor, que siempre queremos lo que no podemos tener. Es como una especie de desafío que debemos superar para sentirnos bien con nosotros mismos, satisfechos, o quizás para conseguir algo aún más grande que sentirse orgullosos, como obtener algo que necesitamos, que queremos.
Pero, ¿Hasta qué punto es sano el desear lo que no podemos tener? ¿En qué momento pasa a ser un deseo frustrado, una tonta ilusión, una idea bizarra? ¿En qué momento pretendemos lograr algo que es totalmente IMPOSIBLE? ... ¿O acaso nada es imposible?. Gran duda.
A decir verdad, muchas veces me he empeñado en lograr cosas que no son del todo imposibles, pero si muy, muy, muy poco probables. La mayoría de estas veces, la meta no es alcanzada, es lo mínimo lo que se logra en estos casos. Pero:
¿Vale la pena el sacrificio por lograr esa pequeña parte?
A mi parecer SI.
Creo que muchas de esas veces he deseado tanto alcanzar ese algo, que lo doy todo de mi, como es mi naturaleza, pero las condiciones que no son manejadas por ti te dicen: no, esto no. Y ahí te quedas con el corazón en la mano, habiendo entregado todo por..... NADA.... (Cosa que generalmente me pasa en las cosas del amorsh.. pero que vá..->)
Pero, momento.... ¿Es realmente así? ¿No ganamos nada? Yo diría que no.
Ganamos experiencia, ganamos un poco de resistencia a la decepción, aprendemos que no todo en la vida está al alcance de la mano, aprendemos que las cosas no son como nosotros queremos siempre. Y a decir verdad, esto último es muy necesario. Que triste y aburrida sería nuestra vida si todo fuera tan fácil, no?
De vez en cuando es necesario mirar los desafíos de frente y decir firmemente: sí, yo puedo.
Pero, ADVERTENCIA!:
De todos modos, en este camino hay que tomar precauciones, ya que las caídas de gran altura generalmente dejan graves heridas. Se requiere meditar un poco antes de decidir, a veces más, a veces menos, todo depende, todo es relativo. La cosa es que no se te vaya la vida en pensar en que es lo correcto o lo más fácil y dejarte llevar un poco por tu intuición, ignorar por un momento los tontos miedos y simplemente
¡Atreverse!.
Piénsalo de esta manera: Si consigues lo que quieres, ganas tu desafío; si no lo consigues, claro, "pierdes" lo que hayas puesto de tu parte para ello. Sin embargo, no eres el looser del todo, ganas algo muy valioso que la vida te da, la capacidad de darte cuenta de que te equivocaste y la experiencia para no cometer el error nuevamente.
OK, habemos algunos que a pesar de ver nuestros errores seguimos tropezando con la misma piedra... pero eso es porque:
a) QUEREMOS demasiado eso y aunque nos cueste tanto sacrificio, lo obtendremos al fin de todo. Vale la pena a cualquier precio a pagar.
b) Simplemente, somos unos idiotas tercos que a pesar de saber que para obtener resultados distintos hay que partir por hacer cosas distintas, no lo aplicamos a la vida y dejamos esta frase como otra gran verdad absoluta pero para el resto de las cosas.
c) Somos demasiado orgullosos para no obtener eso que queremos. (recordemos que queremos lo que no podemos tener).
Yo, por mi parte me acomodo en la a).
De modo que mi recomendación al respecto sería:
No importa cuanto te cueste obtener lo que quieres, lucha por ello y si en realidad lo quieres, lo obtendrás a punta de sacrificio y será la alegría más grande que puedas sentir.
Live, love and enjoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario