A veces cuesta entender que “lo que sentimos” y “cómo nos sentimos” depende únicamente de nosotros. Los problemas pasan y es nuestra misión, por así decirlo decidir qué actitud tomaremos al respecto, tomando en cuenta tantas cosas como en qué grado nos afectan. Muchas veces nos dejamos estar y nos mantenemos como simples víctimas de lo que sucede, de lo que nos rodea. Ahí es donde debemos darnos cuenta de que el poder está en nuestras manos. Aunque tampoco podemos pensar que siempre sentiremos lo que queremos sentir, ni nos tomaremos las cosas de la mejor manera. No sé si seamos capaces de hacerlo, pero me parece que es un tipo de reacción más maquinal, digna de un sistema automatizado que tiene respuestas predeterminadas para una paleta establecida de sucesos, una relación causa – consecuencia cerrada y circular. Para las personas, me parece que es un poco más complejo, tenemos reacciones viscerales de vez en cuando. Por mucho que yo sepa que si me dicen que no coma comida chatarra por mi bien y sé que eso es verdad, si estoy bien en mi “comer como cerdo” inicialmente me molestará o tendré algún tipo de esas reacciones más viscerales y luego pensaré en lo que significa que no siga comiendo de esa manera. Creo que son pocas las personas que reaccionan inmediatamente de manera positiva frente a esta u otra situación similar.
Ahora bien: no podemos dominar lo que sentimos en un 100%, pero ciertamente es mucho lo que podemos hacer simplemente cambiando el switch. Es hora de poner el mío hacia el lado positivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario