Me encanta esto.
Una simple escena. Un escritorio, lleno de guías, apuntes, cuadernos, papeles repletos de letras y colores fosforescentes. Yo, estudiando, leyendo, aprendiendo en medio de un revoltijo de hojas.
Lo más curioso, es que en medio de todo este desastre, siempre sucede un hecho iluminado, por así decirlo, me encuentro a mi misma, en el mismo lugar, rodeada del mismo orden a medias y me encuentro a MI MISMA, tal como soy, es como si cada vez descubriera, redescubriera, o mejor dicho, volviera mirar hacia quien soy, cómo soy, qué es lo que me gusta hacer, cuál es mi esencia, qué es lo que me llena. Es como alcanzar un estado de inspiración. Tal vez por eso me gusta tanto estudiar, leer, simplemente aprender algo, usar la mente, creo que sería el motivo de fondo. Es una estimulación a mi mente. Y generalmente, termino en esto, escribiendo en el blog algo que me venga a la mente, que se apodere de mis pensamientos por completo durante un par de minutos, que sea mi estación de descanso. Increíble como escribir es un descanso de leer, a pesar de que al escribir también hay que leer. La diferencia está en que no es lo mismo leer el libro de otro autor, que leer el libro que uno mismo se escribe.
Simplemente vivo como soy, como me gusta vivir, en mi felicidad: escribir.
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