miércoles, 29 de junio de 2011

Reflejos a contra luz

No sé qué fue. No lo sé...
Lo único que recuerdo es haber visto tu rostro a contra luz, primero un poco difuso frente al cálido resplandor, luego más claramente. La situación no ameritaba nada, era tan sólo el ruido de los otros personajes mezclándose con el silencio de esos dulces segundos en que cerraste tus ojos y pude contemplarte sin el temor de ser descubierta. Mirarte en esa forma inofensiva y pura que mostramos al cerrar los ojos, indefensos. Era propocio para contemplarte en tu forma natural, tal como eres, sin máscaras, sin intenciones, sólo tu ser... Tan sólo un par de segundos pasaron y aquel rayo de algo inexplicable me atravesó, sentí como mi cuerpo cambió, me desarmó y me dejó durante unas fracciones de segundo con una sensación entremezclada de algo muy dulce y a la vez un miedo trémulo que me sacó de mi centro y me mantuvo así por un par de minutos. ¿Cómo es esto posible si la razón ya ha hablado y no hay más que decir? ¡Qué contradicción!
No queda más que callarlo. Gracias a Dios, nunca lo notaste.

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