Pareciera que de vez en cuando me embarga una paranoia que me ciega el pensamiento lógico y me impide darme cuenta de aquello que no es más que la obviedad misma...
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Esa parte subjetiva que siempre va acompañando y embalsamando nuestras ideas y opiniones, parece verse distorsionada, está demasiado emocionalizada; sin embargo, Occam no tiene la razón del todo. No siempre la respuesta es rígidamente la más simple, y es algo por decirlo así, obvio. Es como si todas las cosas fueran un equilibrio tal como un dulce menta-chocolate, fresco y a la vez cálido y suave. Son necesarias ambas vistas para hacer una buena idea acabada, lo meramente objetivo, lo simple, lo concreto, lo netamente dicho. Pero existen tantas cosas posibles de interpretar desde el otro lado que SON necesarias, que lo más subjetivo e interpretativo, lo connotativo, es esencial en este proceso.
Pero... ¿Qué hacer si se pierde alguno de los dos lados?
Pues la balanza se desequilibra, se pierde armonía, y es así como terminamos pensando cosas erróneas, diciendo cosas erróneas y en el peor de los casos, haciendo cosas de las que después nos arrepentimos porque si hubiésemos pensado un poquito más o con la cabeza fría, hubiésemos elegido una opción totalmente distinta.
Aunque los tipos de actos cometidos bajo la influencia de cualquiera de los dos extremos en ausencia del otro son distintos. Los guiados por la parte denotativa y rígida, generalmente imponen restricciones, nos negamos cosas que con un poquito de destilación de la idea podrían dar como resultado algo genial, pero influenciados por la parte racional total, nos cerramos esta puerta, le ponemos un candado y cadena invisibles que pueden ser abiertos solo con la llave que tiene la otra parte. Por otro lado, los instintos que despierta en nosotros la parte más connotativa que es más compleja y más variable, generalmente instan a interpretar las cosas de una manera quizás exagerada, paranoica y libre, por lo que nos lanzamos a un mundo en cierta forma creado por nosotros, pero que no es del todo real, y dependiendo de qué tan extrema sea la manifestación de este lado es que tan alto será nuestro edificio sobre las nubes, 1 piso, 2 pisos, un rascacielos... Abrimos puertas que deberían mantenerse cerradas por el momento, ignorando ese letrero enorme que dice: "no me abras, no es este el momento", que sólo el otro lado de nosotros puede ver, es como si esta parte emocional fuera ciega.
Y bueno, no es la idea ni andar abriendo candados a lo maleante ni andar escribiendo cosas en braile... La cosa es EQUILIBRAR ambos lados. Uno no puede reemplazar al otro, por nada del mundo. Se necesitan, son complementarios, son un complejo que debe funcionar en equipo, así como una enzima y su cofactor enzimático.
Ambos nos hacen quienes somos. Ambos nos permiten vivir en algo relativamente "normal". Ambos son lo que necesitamos.
Pam.
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