Creo que nunca te dije cómo empecé a hablarte... o mejor dicho, por qué.
Tal vez sea porque nunca lo había pensado, hasta ahora. Y ahora, que analizo la idea me parece descabellada.
Hay muchas cosas que uno espera en los demás y no se dan; hay muchas cosas que uno jamás se imagina y se asombra cuando las ve en el otro. Creo que esa última idea representa lo que me vino a la mente el momento en que pensé esto: nunca tuve una expectativa acerca de ti y, por eso, es que ahora hay muchas cosas de ti que me asombran y refuerzan esto que se lleva dentro. Nunca pensé. Ese es el punto. Y a decir verdad, es la mejor manera de sentirse-pensar al conocer a alguien, simplemente: nada. No existe decepción, no existen ilusiones bobas de lo que el otro podría ser. El ir sin prejuicios abre todas las opciones, no cierra puertas crea vías.
Ciertamente ha sido genial conocerte. Espero que algún día pienses lo mismo y te acerques a hablarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario