Me resultó muy extraño estar hablando con un amigo que la última vez que lo vi, me dijo que pensaba viajar al día siguiente, volver a su hogar. Parecía que había sido hace poco, ayer, quizás hace 2 días. Sin embargo, me di cuenta un par de segundos después que fue el jueves. Hoy es martes.
Casi una semana ha pasado y pareciera que fueran un par de días. Y es que cuando se vive acelerado por el ritmo de las pruebas en la u, el dormir poco y las cosas por hacer tanto productivas como inútiles, parece que el día se fuera en un suspiro. Por otro lado, estos días han traído profundas conversaciones y hermosos momentos, que parecieran ser tanto en un plazo tan corto, como si pidiendo un deseo a los pocos segundos se hiciera realidad.
Todo es tan relativo...
Sólo espero que algún día, cuando esté cerca de mi muerte pueda recordar las cosas en mi vida de esa manera: las tediosas como breves instantes y, esas pequeñas grandes cosas que sazonan la vida, pueda verlas acumuladas en montones en un par de días o tal vez semanas, meses o años, así como mis guías de anato se convierten en una torre sobre mi escritorio. Espero poder decir HE VIVIDO.
Lo que me reconforta es que ya puedo decir que he vivido, aunque no aún con mayúsculas...
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