Siempre he querdio saber que se siente volar. Elevarse, elevarse hasta muy alto, como si fueras un ave. Mirar hacia abajo y darte cuenta de la pequeñez del mundo de ti mismo, de que algo tan chiquitito como una persona en ese mar de concreto y espejos puede cambiar la vida de muchas otras pequeñas personas y hasta cambiar todo lo que conocemos como real.
La acción de volar siempre me la imaginé como fisicamente uno ve a los pajarillos elevarse, planear y dar vueltas en el cielo. Pero ¿Podemos volar teniendo firmemente adosados los pies a la tierra?... la respuesta es sí. El único combustible que necesitas para volar es la imaginación, nada más que eso; tus alas, son tu descanso de las preocupaciones, el preocuparte por un momento sólo de tu aquí y tu ahora, disfrutar tu presente, vivir tu vida. Con esto llegarás muy alto, llegarás a la felicidad, y cuando llegues a ella siéntete bien, haz logrado volar.
...Yo ahora mismo, en este instante, estoy volando. Voy por el cielo azul, tocando las nubles con mis pies, sintiendo la brisa en mi rostro, escribiendo con el computador sobre mis piernas. Me estiro, me relajo, nada se interpone en mi camino, nada se cae, porque creo que todo esta bien, y lo está.
Mientras yo crea volar el viento me elevará en un ráfaga de dulces sensaciones y sentimientos.
Déjate llevar y nunca dejes de volar.
Y volaras con sensaciones y sentiimientos de tu corazón, y aveces sin darnos cuenta tocamos el cielo y bailamos por las nubes.
ResponderEliminarMientras todo sea dulce y simple :). Linda reflección.